La Torre del Reloj se alza sobre uno de los pequeños cerros que conforman el relieve de Monóvar. Con planta cuadrada y cuatro cuerpos decrecientes, constituye un ejemplo destacado del patrimonio arquitectónico local. Antes de nuestra intervención presentaba algunas manchas de humedad, desconches puntuales y fisuras, siendo especialmente significativa la que atraviesa la fachada oeste. Asimismo, el derrumbe de las viviendas situadas en la calle contigua provocó un corrimiento de tierras que generó un corte del terreno que podía afectar estructuralmente a la torre.
Una primera inspección puso de manifiesto el avanzado deterioro de la estructura de madera que sostiene la campana, afectada históricamente por xilófagos aunque sin actividad actual. La intervención se planteó desde un profundo respeto patrimonial, tomando decisiones basadas en criterios técnicos y apoyadas en pruebas y sondeos que determinaron el alcance de las actuaciones.













